La Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, lamenta el deceso -ocurrido hoy 5 de octubre de 2018- del ingeniero Víctor Pey Casado, actor y testigo de gran parte de la historia del siglo XX y uno de los partícipes de la iniciativa jurídica cuyo resultado fue el arresto del general Augusto Pinochet en Londres, el 16 de octubre 1998, hace veinte años atrás. Este hecho constituyó un vuelco histórico, fundamental en la lucha por la justicia y contra la impunidad frente a las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura cívico militar.

A Pey le correspondió recopilar en Chile mucha de la documentación necesaria para los trámites legales que efectuaba Joan Garcés en España. En octubre de 1998, a través de la prensa el ingeniero se enteró que Pinochet se había embarcado rumbo a Londres y envía un mensaje a Garcés, y este al juez Garzón, activando así la trampa que mantuvo a Pinochet arrestado en la capital británica por más de un año.

Víctor Pey Casado, nacido el 31 de agosto de 1915, fue un ingeniero, profesor y empresario español que tras la derrota del bando republicano en la guerra civil española, se exilia en Chile. Pey integró la columna encabezada por el anarquista Buenaventura Durruti, que marchaba hacia la ofensiva de Huesca. Posteriormente trabajó junto a su hermano Raúl en el Departamento Siderometalúrgico de la Comisión de Industrias de Guerra de Cataluña en Sitges, creada mediante decreto de la Generalitat, donde crearon armas para los republicanos.

Tras la caída de Barcelona, el 26 de enero de 1939, junto a su hermano, cruza la frontera con Francia, siendo  detenidos y llevados a un campo de prisioneros en Perpiñán. Luego viaja a París y conoce al poeta chileno y cónsul chileno Pablo Neruda, quien lo integra, junto a su familia, al grupo de refugiados españoles que serían trasladados a Chile en el barco Winnipeg, el cual arribaría a Valparaíso el 2 de septiembre de 1939.

De aquella experiencia Pey señaló el 2014 en una entrevista a El País que “lo que recuerdo muy bien es que en el momento en que el Winnipeg levó anclas y empezó a navegar, en la popa del barco había un coro que ya habían formado los catalanes y empezaron a cantar L’Emigrant. Me causó una gran impresión que he recordado siempre”.

En Chile, en 1940, se hizo amigo de Salvador Allende por quien profesaba una gran admiración y en los años cincuenta se reencontró con Neruda, a quien acogió junto a su mujer Delia del Carril en la clandestinidad, dada la persecución a los dirigentes comunistas iniciada con la Ley de Defensa Permanente de la Democracia en 1948.

Compró el diario de mayor tirada de Chile, Clarín, y desde ahí respalda el proyecto de Allende, nuevo presidente de Chile, y le acompaña hasta las últimas horas del 10 de septiembre de 1973 en el palacio de La Moneda, y conversan telefónicamente la mañana del golpe de Estado. Iniciada la dictadura Pey vuelve a enfrentar el exilio, y se logra salvar gracias a los embajadores de España y de Venezuela. También debió enfrentar producto de la dictadura el cierre del El Clarín, motivo que lo llevó a enfrentar al Estado chileno ante la justicia, aunque nunca logró ser indemnizado por la confiscación del periódico.

Sus restos estarán siendo velados desde esta tarde -5 de octubre- en la casa de la Fundación Delia del Carill, ubicada en Lynch Norte 164, La Reina.