En abril de este año, fue impedida la demolición en marcha del último edificio del ex Cuartel Borgoño de la CNI, gracias a la declaratoria de monumento histórico por parte del Consejo de Monumentos Nacionales. La Policía de Investigaciones detuvo la destrucción, pero el edificio resultó severamente dañado y actualmente está repleto de escombros lo que impide visitarlo sin correr riesgos.

Este jueves 13 de octubre, ex prisioneras y prisioneros sobrevivientes de Borgoño se llevaron una desagradable sorpresa al visitar el lugar por segunda vez. Todas las puertas y ventanas del inmueble habían sido clausuradas con paneles de madera y sólo se podía ingresar a su interior por un estrecho pasillo que daba hacia el subterráneo, repleto de escombros y maderas con clavos. A pesar de las advertencias de los detectives, los visitantes se arriesgaron a entrar y pudieron constatar el estado lamentable de la construcción

Patricia Zalaquett, presidenta de la Corporación Memoria Cuartel Borgoño 1470, manifestó su protesta frente al estado calamitoso del recinto. “ Me parece que hay una grave alteración de la estructura que estaba aún en mejores condiciones en la visita anterior. Toda la parte central del ex cuartel que albergaba las celdas, las salas de los médicos donde se nos entregaban remedios inapropiados, los baños y todo lo que podemos recordar porque son algunos de los lugares donde podíamos sacarnos la venda dentro de la celda, por ejemplo, toda esa parte se lograba visualizar en mejores condiciones. Ahora está absolutamente llena de escombros y tapiada por todos lados, impidiendo a los sobrevivientes reconocer el espacio. Vamos a tomar cartas en el asunto, porque este sitio es monumento nacional y no puede estar siendo alterado.

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De izquierda a derecha: Patricia Zalaquett, Higinio Espergue, Mercedes Maldonado y Fermín Montes

¿Cuáles son las acciones concretas que realizarán en estos momentos?

En estos momentos vamos a hacer una consulta a la Policía de Investigaciones y con aquella respuesta vamos a concurrir a visitar al ministro de Bienes Nacionales, Víctor Osorio, con testimonios gráficos con la primera y la segunda visita que demuestren que acá, este sitio de patrimonio nacional ha sido alterado

Tras la visita, los ex prisioneros y prisioneras se coordinaron para realizar las gestiones que impidan un mayor deterioro de la construcción y esta se conserve como sitio de memoria. El último edificio y vestigio del complejo terrorista de la CNI, al igual que otros recintos parecidos, debe convertirse en lugar de promoción, defensa y educación en derechos humanos para la construcción de una sociedad más respetuosa de las diferencias, más inclusiva y democrática.

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Sector de las celdas subterráneas, completamente bloqueado por los escombros

Manifiesto

La Corporación Memoria Cuartel Borgoño 1470, es una organización que reúne a ex prisioneras y prisioneros y familiares que impulsa la conversión del lugar en sitio de memoria, bajo la administración de los sobrevivientes. Para este fin está haciendo circular un manifiesto, llamando a suscribirlo y apoyar de esta forma el logro de la meta.

Manifiesto de los sobrevivientes ante la abrupta e inconsulta demolición del cuartel Borgoño

En el cuartel Borgoño, el dolor y la muerte se dan la mano desde el silencio sepulcral de un pueblo acallado por la fuerza para conjurar los temores demenciales de los que se aferran a una vida de aparente abundancia en medio de las carencias propias de su vacía existencia de difuntos.

Por eso es que

en nombre de los presentes y de los ausentes,

en nombre de los caídos y de los que siguen de pie,

en nombre de los que lucharon un día y de los que lo siguen haciendo,

en oposición activa y denuncia beligerante,

quienes tuvimos la experiencia del horror de la tortura durante el régimen militar manifestamos al pueblo de Chile:

Que junto con querer echar abajo un edificio que es un bien arquitectónico de su propio remedo de república, las instituciones que buscan perpetrar este despropósito pretenden de paso tender un manto de silencio sobre una historia que ni siquiera se ha terminado de contar y cuyo desenlace no quisieran conocer.

Que la figura espectral de los cuerpos maltratados es más que un recuerdo; es una presencia perenne y tozuda; es la transfiguración del hambre y la miseria que nunca abandonaron a los pobres del campo y la ciudad que un día ya lejano se pusieron en marcha decididos a dejar atrás una vida que no era vida.

Que los poderes del Estado se confabulan para decretar la muerte de la memoria de un pueblo alzado, para legislar la sepultura de los que cayeron, para promulgar la inexistencia de los amotinados, para demoler la estructura misma del recuerdo, porque la lucha no solo continúa, sino que se acrecienta y hay que correr a quitarle todo abono, hay que apagar hasta la idea misma del fuego de la rebelión.

Que el fantasma del pueblo insurrecto sigue recorriendo Chile. Aun en los momentos en que la apariencia de tranquilidad llegó a ser indiscutible, el fantasma siguió presente, recordándonos a todos que lo único olvidable es el olvido.

Que lo que queda del cuartel Borgoño es lo que ha soportado la erosión tanto de los elementos de la naturaleza como de los artificios de la ley y que haremos todo por que la reconstrucción de este edificio sea un signo de la recuperación de los sueños de liberación de los trabajadores esclavizados por el régimen del salario.

Que nada está olvidado porque nada ha cambiado.

Que nadie ha sido olvidado porque nadie ha sido redimido.

Por ello, como sobrevivientes, empeñaremos todos nuestros esfuerzos por rescatar el cuartel Borgoño de las garras del olvido y liberar otra vez al vuelo las convicciones de los que allí padecieron para instalarlos, tal cual ayer, en la lucha por los derechos del pueblo.

Esta vez no nos dejaremos vencer y no cejaremos hasta hacer del cuartel Borgoño un espacio abierto a la actividad cultural de los trabajadores y de todos los sectores comprometidos con las luchas del pueblo.

Este espacio debe quedar bajo la administración de los sobrevivientes, porque somos los únicos garantes de que las convicciones democráticas populares se traduzcan en poder y organización y hemos demostrado ser impenitentemente rebeldes para que así sea.

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