Parque por la Paz Villa Grimaldi

El Parque por la Paz Villa Grimaldi, inaugurado en marzo de 1997, es un Monumento Nacional emplazado en el lugar donde funcionó el ex Cuartel Terranova, más conocido como ‘Villa Grimaldi’, uno de los centros secretos de secuestro, tortura y exterminio más importantes de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

El Parque por la Paz -que fue concebido con la doble intención de erigirse como símbolo de la defensa y lucha por el respeto de los Derechos Humanos y lugar de conmemoración y recogimiento espiritual-, ocupa una superficie de 10.200 m2 y reúne en su paisaje cuarenta especies, algunas de ellas nativas, como el canelo, la araucaria y la patagua. También contiene ceibos, buganvilias, abedules, peumos, álamos y un ombú o ‘árbol de la esperanza’, testigo silencioso de las atrocidades cometidas en Villa Grimaldi.

 

Los arquitectos que se adjudicaron la propuesta pública de su diseño -José Luis Gajardo, Luis Santibáñez y Ana Cristina Torrealba-, trabajaron bajo el concepto de arquitectura simbólica, buscando generar un espacio arquitectónico que sirviera como lugar de reflexión, transformándolo así mismo en un signo urbano para la promoción permanentemente del respeto por los derechos humanos, la memoria histórica y el recuerdo de las mujeres y los hombres que por aquí pasaron.

El 27 de abril del 2004, a través del decreto exento N° 264, el lugar fue declarado Monumento Nacional como símbolo de reflexión, encuentro y referente para la memoria, la justicia y la promoción de los Derechos Humanos. La configuración del Parque se organiza sobre dos ejes que se cruzan, formando una ‘equis’ que marca el lugar y simboliza el ‘nunca más’. En su centro se emplaza una gran fuente de agua que purifica el dolor vivido en el lugar.

La señalización del Parque está conformada por placas ubicadas a ras de tierra, y elaboradas con fragmentos de cerámica, de estilo mosaico irregular, recreando la situación vivida por prisioneras y prisioneros del Cuartel Terranova quienes, estando permanentemente vendados, sólo podían ver fragmentos de suelo como baldosas y gradas de la antigua casona.