Hace 40 años, el 29 de marzo de 1985 quedó marcado para siempre en la memoria social y política del país.
En distintos momentos de ese día,cinco compatriotas fueron asesinados por agentes de la dictadura cívico-militar de Pinochet: en Villa Francia, los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo; ambos murieron a causa de politraumatismos por balas, remarcando que Rafael fue ejecutado con un disparo en la nuca cuando ya estaba herido y en custodia de Carabineros.
El día 28 de marzo fue secuestrado el publicista Santiago Nattino y al día siguiente lo mismo sucedió con el profesor Manuel Guerrero y el funcionario de la Vicaría de la Solidaridad, José Manuel Parada, secuestrados desde las puertas del Colegio Latinoamericano de Integración, ubicado en la comuna de Providencia. El 30 de marzo, sus cuerpos fueron encontrados degollados y con signos de tortura en las cercanías del Aeropuerto Pudahuel. Recién, en el año 1994, el ministro Milton Juica determinó que los tres profesionales fueron ejecutados por agentes estatales, por su militancia en el Partido Comunista y su lucha antidictatorial.
Finalmente, cerca de la medianoche del día 29, es asesinada en el sector de El Arrayán, en Las Condes, Paulina Aguirre Tobar de 20 años y militante del MIR, quien según la versión oficial se enfrentó a disparos con funcionarios de la CNI lo que le causó la muerte. El informe de autopsia señala que Paulina recibió dos disparos en la cabeza, uno en el cuello, tres disparos en la mano derecha y dos disparos en el antebrazo izquierdo. Años después, el Informe Rettig señaló que con los numerosos antecedentes reunidos y la inspección ocular del lugar se llegó a la convicción de que Paulina Aguirre pudo haber sido detenida; sin embargo, fue ultimada por efectivos de la CNI cuando regresaba a su domicilio sin que hubiese habido oposición de su parte, por lo que su muerte constituye una violación a los derechos humanos por parte de agentes estatales.
Al cumplirse 40 años de estos crímenes, conversamos con Luis Aguirre Smith, padre de Paulina, y con Camilo Parada, hijo de José Manuel Parada, sobre las reflexiones y la memoria que generan estos hechos.
Luis Aguirre: “Paulina es un ejemplo para mí y muchos jóvenes en Chile para seguir exigiendo lo que nos corresponde como pueblo”
Desde Valparaíso, nos comunicamos con Luis Aguirre..
“Bueno -señala- “yo no he dejado de hacer la romería al Cementerio General todos los años, porque ella me dejó la vara bien alta. Es un ejemplo para mí y para muchos jóvenes de Chile y todo lo que se genera cada 29 de marzo, para mí no es para conmemorar a mi hija ni a los hermanos Vergara Toledo, sino para recordar y homenajear a todos los y las jóvenes asesinados durante la dictadura. Y ningún gobierno ha sido capaz de solucionar esta deuda problema. El año pasado, el presidente Boric se acordó esencialmente de mi hija, lo cual le agradezco mucho, pero para lo que significa esta fecha tendría que haberle dado la una salida o solución como Estado y permitir conmemorar de otra manera, algo que nunca hicieron, como una ceremonia oficial del gobierno, como tantas que hacen de diverso tipo, y haber levantado un monumento a los jóvenes combatientes, y al mismo tiempo, agradecer a todos los sobrevivientes de la lucha que desarrollamos contra la dictadura”.
Y los jóvenes de hoy…¿cómo ves las organizaciones juveniles hoy?
Yo las veo bastante pobres…aquí en Valparaíso, que es una ciudad universitaria y en la que había organizaciones políticas organizadas y movilizadas, queda muy poco. Los partidos se fueron a trabajar en la institucionalidad, como los autonomistas o la gente de Revolución Democrática; entonces, con los jóvenes no está quedando ningún partido que haga trabajo político ni a nivel secundario ni universitario; eso es lo que estoy viendo aquí, pero espero que otros lugares de Chile sea diferente. Pero también hay que señalar que después de la pandemia desaparecieron casi todas las luchas de los jóvenes, participan en fechas claves, como el 8 de marzo. Ahí vi las feminista Pan y Rosas, pero otro tipos de organizaciones no vienen, como era antes con las juventudes socialistas o comunistas. Más bien, me ha tocado encontrarme con jóvenes de organizaciones comunales de San Bernardo, La Cisterna, El Bosque o de Lo Hermida, en Peñalolén, pero son pequeños grupos de jóvenes organizados, como en la Villa Francia.
Durante el estallido social ya se veía un poco esta sensación de que no había organización..
Sí, ahí se vio muy bien que no hubo una conducción; yo les dije a los compañeros que este movimiento iba “a pura pérdida”, porque para mí era una montonera: no había organización, no había partido, no había nada que vinculara a la gente de manera orgánica. El pueblo no puede solo perder, sino también ganar. El pueblo ha sufrido demasiada represión y eso en el estallido se repitió una y otra vez. Entonces, si no hay una unidad política de acción y unidad orgánica de acción, todo va directo al fracaso. Cuando llamaron a la gente a votar la nueva Constitución y después a la segunda Constitución, la gente ya había perdido toda esperanza…daba lo mismo lo que ocurriera y, por ende, los jóvenes se dedicaron a vivir su vida, a terminar sus estudios.
Algo similar a lo que pasó cuando asumió Aylwin en 1990
Tal cual…ya saliendo de la dictadura, los jóvenes sufrieron un terrible abandono. Si caes preso -algo que pasaba como si estuvieras en dictadura- estabas en total indefensión, pese a que las demandas seguían siendo las mismas. Muchos nunca terminaron de estudiar y otros -literalmente- se fueron ‘a la cresta’: algunos alcohólicos, otros se convirtieron en adictos a las drogas o terminaron indigentes.
Tal vez los sacerdotes de las poblaciones tienen un trabajo más acabado con los jóvenes. Yo empecé en cristiano por el socialismo con el cura Rafael Maroto y de ahí ingresé al MIR en el año 1967, y fuimos muchos jóvenes que veníamos desde distintas partes, como la Juventud Obrera Católica o los Boys Scouts, y aunque éramos diversos, todos abrazamos la ideología marxista, pero podría ser una alternativa que tal vez a través de las mismas pastorales volver a un trabajo más comunitario y que genere como empatía en lo colectivo. Porque a partir del año 1980 hicieron la jugada maestra, tipo “sálvate solito” y metieron a la gente con las tarjetas y el individualismo y desde ahí la gente no tiene tiempo de pensar porque durante todo el día está tratando de conseguir plata para llegar a la casa, se acuestan y siguen pensando cómo van a tener plata para el otro día”.
¿Y de qué manera trabajan hoy en Valparaíso?
Nosotros lo que estamos haciendo es tratar de incidir en cualquier actividad de motivación social, por ejemplo, hemos estado tratando de incidir en levantar a la gente para que se manifieste por los palestinos y que detengan la masacre; también salimos a marchar para el 8 de marzo…es decir, estamos aprovechando cualquier coyuntura que pueda levantar el movimiento de masa que está muy estancado, así que convocamos bajo el nombre de Bloque de Organizaciones Populares o Los Viejos Combatientes y ahí se suman diferentes orgánicas que funcionan en Valparaíso, de 10 compañeros, 15 compañeros, pero en los cerros, con los pobladores, no tenemos, y ahí es donde está la pobreza, la cesantía y la delincuencia, así que la izquierda que quiere cambiar el sistema está en el último escalón, porque a lo mejor la izquierda que está en el gobierno, que quiere mantener este sistema, está muy cómoda”.
¿Y este 29 de marzo estará la romería al cementerio general?
Como todos los años y me he estado preparando todo el año, porque cada vez es más duro para mí. Se me está acabando la fuerza física, no tengo en las piernas ni en los brazos; el año pasado me descompensé marchando 3 veces; ya tengo 80 años y me queda fuerza mental y psicológica, pero ya no puedo manejar y tengo 4 bypass, pero estaré este 29 en el cementerio recordando a las y los nuestros.
Camilo Parada: “En una democracia imperfecta es probable que los jóvenes se sientan atraídos por los autoritarismos”
Se cumplen 40 años del trágico 29 de marzo de 1985 ¿Cuál es tu percepción o sentir hoy?
Bueno, 40 años no deja de ser harto tiempo; son cuatro décadas y siento que de alguna manera es muy importante, no solamente en el caso de los degollados y de los diferentes crímenes que se cometieron en torno a la fecha del 29 de marzo del 85, incluso un año antes con Mauricio Maigret, ocurrido el año 84, sino que es muy importante para la memoria, pero no una memoria que esté cristalizada en el tiempo o como una vuelta al pasado o como una apología a la nostalgia, sino que de una manera más viva, como resignificándola, reapropiándose y disputando el concepto mismo de memoria. Y en ese sentido, creo que esta conmemoración es muy importante, porque si bien ha pasado mucha agua bajo el río y se han resuelto algunos casos de violaciones a los ddhh, todavía hay mucha impunidad y hay mucha tardanza en la justicia -que es bien parecido a la impunidad- y también se siguen en el presente vulnerando ddhh y derechos básicos. Lo vimos hace algunos años durante lo que se conoce como el estallido social, donde se violaron los ddhh por parte del Estado, pero también se ve permanentemente con la militarización de parte del territorio ancestral mapuche, con las vulneraciones también sociales y económicas, que también son ddhh, entonces yo creo que los ejercicios de memoria tienen sentido siempre y cuando sea una proyección hacia el presente y hacia el futuro, no simplemente como nostalgia. Eso yo creo que es muy importante transmitirlo para las nuevas generaciones, en un momento donde hay un resurgir bastante claro de la extrema derecha, no solamente en Chile sino a nivel mundial con el negacionismo, con el autoritarismo y la falta de derechos que esto conlleva.
¿Y qué falta o ha faltado para que en nuestro país exista más conciencia sobre la memoria y los ddhh?
A ver, yo creo que obviamente faltan muchas cosas. Yo creo que Chile es un país donde la democracia actual en la que vivimos es bastante imperfecta; tiene muchos límites, tiene problemas de soberanía y se limita a ir a votar cada cierto tiempo para elegir a quienes están para representar a las personas y eso muestra que, en el fondo, nos falta democracia. Yo creo que nos falta poder discutir sin ningún tipo de limitación, ningún tipo de camisa de fuerza, todos los temas que la sociedad desee conversar, que debatamos y que estemos estemos preparados para estar en desacuerdo. También hay falta voluntad política, porque por ejemplo, no puede ser que a 50 años del golpe, más allá del caso específico de los degollados, hay muchos casos que todavía están en la justicia que todavía no se resuelven; ahí hay pactos de silencio y eso en gran parte la responsabilidad tiene que ver con quienes han gobernado este Chile post dictatorial, esta democracia imperfecta, porque además recordemos que el retorno la democracia en Chile, contrariamente a otros lugares, es producto en última instancia de una negociación con muertos sobre la mesa. Así tuvimos a Pinochet de senador vitalicio y tuvimos amarres constitucionales por lo que creo que falta decisión política por parte de quienes se dicen de izquierda democrática para, justamente, impedir que se siga repitiendo la impunidad, porque cuando hay impunidad en democracia, como en el caso de jóvenes, hombres y mujeres que fueron reprimidos durante el estallido y cuyas causas se han cesado de investigar, se están dando señales que van en el sentido contrario de la justicia y de un construir un Chile mejor para todos. Y por otro lado, también creo que falta tanta conciencia política y organización con más autocrítica. Yo creo que hay sectores que somos críticos a los diferentes gobiernos de continuidad de la Concertación, pero incluso en el gobierno de hoy también hemos sido incapaces de poder generar discursos que sean atractivos para la mayoría y eso también hay que asumirlo.
Yo creo que la memoria no puede ser simplemente el sitio de memoria o el museo sino que tiene que ver con la educación; tenemos que darle también la posibilidad a los jóvenes de que sean verdaderos sujetos y que ellos mismos se expresen cuáles son sus inquietudes. Siento que a veces se mira a la adolescencia no como sujetos plenos y se les trata -de manera vertical- de inculcar lo que pasa sin preguntar o sin ver cuáles son las inquietudes de esas mismas de esa juventud.
Y esta juventud frente a los fenómenos de la ultraderecha ¿cómo ves la reacción en Chile ante los discursos totalitarios pero efectistas que ya se han internalizado en Argentina o España, entre otros?
Creo que uno de los problemas que llevaron a que no se generara una salida que representara las demandas del estallido en la calle fue la falta de dirección política, y la falta de la misma puede generar otros fenómenos, como el resurgir de la ultraderecha que es algo que sobrepasa nuestro cuadro nacional y que claramente están muy bien organizados. Internacionalmente, han sido muy hábiles desde la elección de Trump, Bolsonaro, etc, en la forma de utilizar las redes sociales y herramientas comunicacionales de manera muy agresiva. Y, por otro lado, cuando uno ve los sondeos, hay una franja de la juventud muy importante que encuentra que un gobierno autoritario responde a la realidad, lo que es muy peligroso. Yo creo hay una estrategia internacional, con dinero y con organización, que ha dado muy buenos resultados para estos pensamientos totalitarios, pese a que son poco respetuosos con los derechos básicos; pero, por otro lado, también hay bronca, hay descontento con los gobiernos que han prometido mayor igualdad social, cortar con la impunidad y acabar con el neoliberalismo con grandes discursos y que han fallado, que no han cumplido sus promesas y que se han dedicado a administrar el modelo que fue impuesto a sangre y fuego impuesto durante la dictadura en Chile. Entonces, yo también no creo que la gente se transforme y se despierta un día y diga “soy facho”, si no que creo que hay una cosa un poco más compleja y que se refleja cuando tú ves tanta gente que quiere votar por Kast o por Kaiser. Yo creo que hay mucho descontento hacia la clase política en general y que la extrema derecha ha sabido capitalizar muy bien, como el caso de Milei en Argentina.
Y este 29 de marzo, ¿tienen programadas actividades?
Mira, hay varias actividades, pero como familia, la verdad no hemos organizado nada, pero en el Museo de la Memoria está programado un homenaje que hacen ex trabajadores de la Vicaría de la Solidaridad a José Manuel, mi papá. Y el mismo 29 hay lo que sucede todos los años: donde estuvo el Colegio Latinoamericano, en Los Leones con El Vergel, ahí se autoconvoca la comunidad del Colegio y organizaciones de ddhh de Providencia para hacer un acto cultural donde hay música y homenajes. Y entiendo que el día 30, en el lugar donde fueron encontrados sus cuerpos, hay un acto que organiza el Colegio de Profesores y el Partido Comunista. Y en todas estas actividades, siempre es importante ir recordando con una memoria más activa y vigente.