En un día como hoy, el 23 de enero de 2015, se extinguió la vida de Pedro Lemebel, profesor de Artes Plásticas, performista, escritor, pero por sobre todo un cronista del margen, de lo trasgresor, de lugares sin límites y de sus personajes, a los que su pluma restañaba humanidad y belleza.

Unos meses antes de su partida, el 30 de agosto, Lemebel actuó ante público quizá por última vez. Lo hizo aquí, en Villa Grimaldi, en “este lugar duro, pero hermoso” como lo definió frente a los asistentes reunidos en el acto por el Día Internacional de los Detenidos Desaparecidos y las Detenidas Desaparecidas. En la ocasión, leyó con voz rota por la laringectomía su texto El informe Rettig (o “recado de amor al oído insobornable de la memoria”), lectura que acompañó con el vals Desde el alma. Ese cuya letra dice “Alma, si tanto te han herido/¿por qué te niegas al olvido?/¿Por qué prefieres/llorar lo que has perdido,/buscar lo que has querido, llamar lo que murió?”.

La respuesta de Lemebel a los versos de Homero Manzi está en su texto que exalta la memoria, la búsqueda y la lucha contra el olvido: “No podíamos dejarlos solos, tan muertos en esa tierra de nadie, en ese piedral baldío, destrozados bajo la tierra de esa ninguna parte. No podíamos dejarlos detenidos, amarrados, bajo el planchón de ese cielo metálico. En ese silencio, en esa hora, en ese minuto infinito con las balas quemando… No pudimos dejarlos allí tan muertos, tan borrados, tan quemados como una foto que se evapora al sol. Como un retrato que se hace eterno lavado por la lluvia de su despedida”.

Unos días después de aquella lectura, el  7 de septiembre, Pedro asistió a la tradicional romería al memorial del Cementerio General y desde la vereda se quedó un largo rato mirando la procesión de banderas y  jóvenes. Luego se marchó.

Fue su última romería de la memoria insobornable. Nos acompaña ahora desde sus crónicas y libros con una sonrisa cómplice.

Luis Arellano
Coordinador Área de Comunicaciones
Parque por la Paz Villa Grimaldi