El Parque por la Paz Villa Grimaldi fue el escenario de una jornada cargada de simbolismo y emoción al recordar a José Eduardo Santander Miranda, trabajador, dirigente sindical y militante del Partido Comunista, quien fue homenajeado con el descubrimiento de una placa que busca perpetuar su memoria en el sitio donde fue visto por última vez tras su detención.
José Eduardo Santander tenía solo 29 años y era padre de dos hijos cuando, el 6 de agosto de 1976, fue interceptado por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en San Bernardo mientras se dirigía a su trabajo. Tras su captura, fue trasladado a Villa Grimaldi junto a otros dirigentes sindicales. Desde aquel día, permanece en calidad de detenido desaparecido.

A lo largo de las décadas, su familia enfrentó un muro de impunidad. Pese a la interposición de recursos de amparo, querellas criminales y denuncias por presunta desgracia, la justicia de la época respondió con negativas sistemáticas, archivos y sobreseimientos, encubriendo las graves irregularidades que rodearon su caso.
La memoria como acto de resistencia
En la actividad se hizo presente Mariana Zegers, integrante del directorio de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, quien enfatizó que recordar a José Eduardo Santander Miranda es, ante todo, un acto de resistencia. En su intervención, Zegers reivindicó la identidad del homenajeado como un «trabajador incansable y dirigente sindical», cuya militancia fue una expresión de amor por su pueblo.

Asimismo, la directora denunció el «engranaje de impunidad» de la época, señalando que la desaparición de Santander fue profundizada por un sistema judicial que ignoró sistemáticamente los recursos de la familia. «No estamos aquí solo para recordar una tragedia, sino para reivindicar su identidad», afirmó Zegers, reafirmando la promesa institucional de persistir en la búsqueda de la verdad y la justicia.
Un esfuerzo por educar y reparar
Con profunda emoción y rodeada de su círculo más cercano, Marcela Santander, hija del dirigente sindical y detenido desaparecido, compartió una sentida reflexión señalando que representa un hito de reparación tanto personal como colectiva. “Hay una sensación muy significativa desde la reparación, desde el compartir y estar acá en este espacio, en un lugar precioso”, señaló al inicio de su intervención ante familiares y amigos.

Marcela aprovechó la instancia para reconocer públicamente el trabajo que realiza la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi en la gestión del recinto. “Agradezco el esfuerzo que se hace por sostener, por reparar, por educar y por mantener la memoria; es tremendo. Como familiar directo, creo que esto no solamente tiene un simbolismo, sino que tiene una importancia fundamental en sanar nuestra sociedad”, enfatizó.
En este sentido, uno de los puntos centrales de su mensaje fue el llamado a no detenerse en el trauma, sino a transformar la experiencia histórica para quienes vendrán. Santander instó a los presentes a enfrentar los desafíos de la historia con el fin de “reparar y sanar nuestro camino” para las futuras generaciones.
“Es tremendamente importante que sepan y que transmutemos. No hay que quedarnos solamente con esa revictimización, sino que transmutar, cambiar y tomar; acoger la sombra que se vivió y que se vivió acá”, reflexionó, haciendo alusión al pasado de Villa Grimaldi como centro de detención y tortura.
Emoción compartida
Al cierre de la jornada, Marcela Santander se mostró visiblemente conmovida por la convocatoria y el apoyo recibido. “Estoy emocionada. La gente que vino acá es gente nuclear”, concluyó, resaltando la importancia del acompañamiento comunitario y familiar en la lucha por la memoria de su padre.

En ese momento, familiares, amigos y cercanos a la familia se acercaron al micrófono y compartieron sus sensaciones y experiencias en torno a la figura de José Santander y el camino compartido con su familia.
La jornada concluyó con el descubrimiento de la placa conmemorativa y el compromiso renovado de la institución y los asistentes con los pilares de Memoria, Verdad y Justicia. A casi cinco décadas de su desaparición, el legado de lucha de José Eduardo Santander Miranda quedó sellado con el grito unísono de los presentes: ¡Presente, ahora y siempre!