En un emotivo encuentro realizado en las dependencias del sitio de memoria, la Corporación Memoria Borgoño oficializó la entrega de la segunda etapa de su Archivo Oral, sumando cuatro nuevos testimonios que contribuyen a la reconstrucción de la historia reciente de Chile y al fortalecimiento de la memoria colectiva.
Bajo el nombre de “La memoria resistiendo”, este proyecto reafirma que recordar no es solo un ejercicio sobre el pasado, sino una herramienta fundamental del presente para garantizar el «Nunca Más» y la construcción de un país basado en valores democráticos y dignidad humana.
Esta nueva colección incluye los relatos de Silvia Aedo Sepúlveda, José Oróstica Palma, Juan Sandoval Torres y Francisco Troncoso Valdés, quienes decidieron donar sus memorias al archivo.
Un trabajo colaborativo y profesional
El Archivo Oral es una iniciativa que nació en 2016 y que se materializó entre 2018 y 2019 gracias a la gestión de fondos estatales y a un proceso de transferencia de conocimientos desde el área de Archivo Oral de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi. En esta nueva etapa, el proyecto contó con el apoyo del Fondo de Fortalecimiento para Organizaciones Patrimoniales y una alianza técnica con el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.
A diferencia de la primera entrega inaugurada en 2019 en la Biblioteca Pública de Independencia, estos nuevos registros tienen el valor histórico de haber sido realizados dentro del sitio de memoria, una vez recuperado bajo concesión.

La consolidación de esta nueva etapa del Archivo Oral de Memoria Borgoño es también un reflejo del compromiso histórico de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi. A través de la transferencia de conocimientos técnicos y metodológicos, Villa Grimaldi ha sido fundamental para profesionalizar la recolección de estos testimonios, aportando desde la formación en archivos orales hasta el liderazgo en temas críticos como el autocuidado de los equipos y la producción de material académico.
Desafíos actuales y el «Imperativo Ético»
Durante la actividad, el presidente de la Corporación, Higinio Espergue, enfatizó en la relevancia política y social de este hito en un contexto complejo para los derechos humanos, a la vez que hizo un llamado a la unidad de las organizaciones de memoria frente a lo que calificó como amenazas a la verdad y la justicia.
«Necesitamos la mayor coordinación y unidad de todo el movimiento de derechos humanos. Este archivo es parte de la historia de nuestro país y queremos llevarlo a las nuevas generaciones, porque son ellas las que deben construir una sociedad más humana», señaló Espergue.

En este sentido, puntualizó Espergue, “hoy en día se ciernen amenazas, sobre todo en los temas del Plan de Búsqueda, las que representan un riesgo para el desarrollo del mismo, porque más allá de ciertas deficiencias, éste era un avance y algo valorable e importante para saber dónde están los detenidos desaparecidos para buscar la verdad y la justicia”.
Por ello, enfatizó Higinio Espergue, es que “hoy vemos que en vez de Plan de Búsqueda parece que hay un ‘plan de encubrimiento’, por lo que obviamente los familiares y los sitios de memoria vamos a tener que seguir batallando porque no vamos a claudicar ni capitular en estas peleas, en estas luchas que son muy fuertes y son de una tremenda nobleza y dignidad.
La memoria como herramienta del presente
Por su parte, la Directora Ejecutiva del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos María Fernanda García, ofreció una sentida reflexión sobre el rol de los sitios de memoria en la actualidad, subrayando la urgencia de defender los valores democráticos en un escenario internacional complejo.
Durante su intervención, la directora hizo hincapié en que la memoria no debe ser vista como un ejercicio estático sobre el pasado, sino como una acción política y social vigente: “Creemos que la memoria no es solo algo del pasado, sino precisamente algo del presente; es la que nos toca construir hacia el futuro por todas las víctimas, para dignificarlas y asegurar que nunca más vuelva a ocurrir”, señaló García.

Por último, María Fernanda García reafirmó el compromiso del Museo de la Memoria para colaborar activamente con iniciativas como las del Memorial Borgoño, puntualizando que «nuestra institución está para éstas acciones, para colaborar y aprender de estos testimonios y ejemplos de resistencia que trabajan desde el compromiso más profundo», concluyó.
Finalmente, la voz de la memoria se hizo presente en las intervenciones de tres de los testimoniantes, Silvia Aedo Sepúlveda, José Oróstica Palma y Juan Sandoval Torres y de un familiar de Francisco Troncoso Valdés, quienes en sus intervenciones coincidieron en la necesidad de mantener vivos estos espacios de resistencia colectiva.