Con un recorrido testimonial por el Parque por la Paz culminó la visita que laembajadora de México en Chile, Laura Moreno Rodríguez, realizó a Villa Grimaldi. En la ocasión, fue recibida por el presidente del directorio, Alejandro Núñez, el director Beto Rodríguez y por la administradora del mismo, Carola Zuleta, quienes interiorizaron a la embajadora sobre el trabajo que ha realizado por décadas la Corporación para preservar, divulgar y mantener la defensa irrestricta de los DDHH y de no repetición frente a lo ocurrido en este Sitio de Memoria durante la dictadura cívico-militar. 

Entre los motivos que impulsaron su visita, la embajadora señaló que “en lo profesional, soy historiadora, y estoy relacionada con investigaciones sobre asilos/exilios en América Latina, que es una materia fundamental que se debe recuperar por lo potente de su historia y también para la memoria del continente”. 

La diplomática agregó que “la visita al Parque por la Paz me genera sentimientos entre cruzados; por una parte alegría por la recuperación del espacio, pero evidentemente, nos recuerdan un pasado que sigue siendo -desafortunadamente- parte de nuestro presente”, agregando que “la intención de visitar estos centros y, particularmente, Villa Grimaldi, es conocer cómo fue la experiencia que vivieron y lo que ahora simboliza este espacio, en donde se advierte a la vida y que es un recordatorio para conocer el presente y de no olvido, sobre todo el no olvidar para reconstruir sobre las sociedades en las que estamos trabajando actualmente porque perder memoria también es perder identidad y creo que estos espacios son fundamentales, particularmente para la sociedad chilena, pero también para toda latinoamérica”. 

En cuanto a México, la embajadora Laura Moreno indicó que “hay un proceso de recuperación de la memoria y, sobre todo, en el caso particular de la ‘guerra sucia’, que abarca entre los años 60 a los 80 aproximadamente y que empezó o se inició con la apertura de ciertos archivos de la policía de inteligencia en el año 2000, tras lo cual se crea una fiscalía de los delitos del pasado». Tras esto, se logra liberar los archivos de este servicio y se ponen a disposición del público con la intención de que la fiscalías pudieran obtener información; para entonces, mucha gente se había desanimado, por lo que muchas causas se desestimaron. Entonces, a partir de ese momento, sectores académicos de la sociedad civil se organizan, se empiezan a coordinar estos esfuerzos y se logra recuperar este archivo, generando una serie de colecciones digitales que permiten, incluso, cruzar información con archivos de otros países, porque las causas son muy comunes. 

Finalmente, la embajadora señala que “si bien no hay tantos espacios de memoria como quisiéramos, empiezan a hacerse presentes en algunas sociedades u organismos civiles y, por parte del Estado, hoy en día se hace sobre todo desde las propias secretarías de Estado, lo que eso nos ha llevado a conocer más sobre nuestro pasado reciente”.

Por su parte, Beto Rodríguez, miembro del directorio de Villa Grimaldi, fue quien acompañó con relato e información el recorrido, tras el cual señaló que “esta visita guiada se da en el marco de un acercamiento de la representación de México para conocer las experiencias de memoria y de derechos humanos en nuestro país”, destacando que “durante el mismo, la embajadora se mostró muy sorprendida respecto de los avances que tenemos en nuestro sitio de memoria respecto de la construcción de memoriales y de las formas de narrativas diseñadas para las visitas” 

Ella se mostró muy receptiva durante el recorrido, agregó Beto Rodríguez, “identificando momentos en los que hay mucha vinculación entre los diversos países latinoamericanos respecto de la incidencia de Estados Unidos en las decisiones de política interior de los países, de los cuales fue un promotor permanente de irrupciones militares en la región”. 

Finalmente, Beto Rodríguez señala que “conversamos sobre las formas de memorializar y de las similitudes que existen entre ambos países en términos culturales pero también de vivencias, como el exilio, tema en el cual México tiene una tradición de larga data de ser un país que acoge al refugiado político, recibiendo a muchos compatriotas en tiempos de dictadura, situación que se contrasta hoy cuando se cierran las fronteras y en donde el migrante es mal visto” resaltando que en este aspecto “hemos coincidido en poder desarrollar un trabajo conjunto en la perspectiva de cómo se ha visto históricamente el refugio político en México, cuando paradójicamente, hoy en día sufre las consecuencias de una política estadounidense que en vez de favorecer el intercambio cultural de la migración, la prohíbe, lo que también nos refleja a nosotros mismos como país que también hemos recibido una ola de migración importante y que nos hace contrastar nuestras formas de ver y entender la sociedad, por lo que hemos acordado tener un espacio de trabajo colaborativo tomando como punto de partida el exilio”.