La noticia del fallecimiento de Nora Brito en Suecia entristece a la comunidad de sobrevivientes, trabajadores y directorio de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi. Otra valerosa testimoniante del terrorismo de Estado se marcha, dejando tras de sí un ejemplo de resiliencia y coraje.

En mayo de 2014, Nora junto con otras tres ex prisioneras interpusieron la primera querella por violencia política sexual en contra de los agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que hicieron de las violaciones y maltratos aberrantes en contra de mujeres una práctica habitual.

La noche del primero de Enero de 1975 la joven Nora Brito fue secuestrada por la DINA desde su hogar, junto con su hijo Luciano de tres años de edad. Buscaban a su ex marido Sergio Cuadra y procedieron en su contra con violencia extrema, trasladándola luego a Villa Grimaldi.

Con la vista vendada fue ingresada al recinto y tras arrebatarle al niño la introdujeron en un lugar conmocionado, donde se sentían gritos y llantos de mujeres. Aquella noche de año nuevo de 1975 es recordada, porque guardias y torturadores borrachos violaron a casi todas las prisioneras, Nora entre ellas, abusada en repetidas oportunidades. Finalmente, en estado de shock pero nuevamente en compañía de su hijo, la sacaron de Villa Grimaldi y la abandonaron en la esquina de Ramón Cruz con Avenida Grecia.

En 2014, cuarenta y tres años después de aquella noche brutal, Nora y las ex prisioneras Nieves Ayress, Alejandra Holzapfel y Soledad Castillo -actual integrante del directorio de Villa Grimaldi- interpusieron una querella en contra de sus torturadores, visibilizando las prácticas aberrantes de la dictadura y sus aparatos represivos. La violencia política sexual no solo fue usada como método de tortura para obtener información, no solo para que militares borrachos satisficieran sus bajos instintos. Atacaron de esta forma a las mujeres para herir con mayor profundidad  a la víctima pero también a sus entornos sociales y políticos y por el rol reproductivo y formador que cumplen las mujeres extender el daño a las generaciones futuras.

La querella interpuesta por Nora, junto con Alejandra, Soledad y Nieves rompió el silencio, convirtiéndose en una nueva acción de resistencia y de lucha por la justicia y contra la impunidad. La causa sigue su curso aunque resulta lamentable la partida de la valerosa Nora Brito a quien debemos gratitud por su valeroso testimonio.