Hablar de Manuel Cabieses Donoso es adentrarse en la historia viva del periodismo militante y comprometido en de nuestro país. Con más de siete décadas de trayectoria profesional y política, hablar de él –inevitablemente- es hablar de la revista Punto Final, la que fundó junto a Mario Díaz en 1965 y dirigió hasta que dejó de circular el 2 de marzo del 2018, transformándose durante toda su existencia en un referente de la izquierda latinoamericana, la que no solo se dedicó a informar, sino que analizó la realidad política desde una perspectiva revolucionaria, siendo un espacio clave para el debate de la izquierda chilena antes, durante y después de la Unidad Popular.
Nació en Santiago el 14 de julio de 1933 y siendo muy joven, abandonó los estudios de enseñanza secundaria y comenzó a trabajar -a los 16 años de edad- de junior en una empresa de combustibles; en ella, participó en la fundación del sindicato y en la publicación de un periódico de los trabajadores, dando comienzo a sus primeras labores periodísticas. Por esos años conoció a Clotario Blest, convirtiéndose en su secretario por un tiempo y adentrándose progresivamente más a fondo en la lucha sindical chilena de la época, haciéndose de amigos y conocidos que serían importantes en su formación periodística y social.
A mediados de la década del 50 comenzó a trabajar en el periódico “Última Hora” y en 1958, en el marco de las elecciones presidenciales de ese año, junto a otros periodistas fundan “La Gaceta”, una publicación de coyuntura que tuvo corta duración. Transcurridas las elecciones y consumada la derrota electoral de Allende, emigró a Venezuela donde ejerce trabajos periodísticos en diversos medios.
Regresó a Chile en 1964 para participar en la campaña electoral de Salvador Allende, comenzando a trabajar en El Siglo, periódico del Partido Comunista, y haciéndose militante de esa colectividad. Tiempo después, habiendo renunciado al PC y tras un viaje a Cuba, junto a su amigo y colega Mario Díaz deciden crear una publicación propia que diera cuenta de esta nueva vertiente que se habría en América Latina y en Chile. Fue un ferviente admirador y defensor de la Revolución Cubana, a la que calificó como «el acontecimiento más importante del siglo XX en América Latina». Recibió dos condecoraciones por parte de Cuba: la Medalla de la Amistad del Consejo de Estado y la medalla Félix Elmuza de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) .
El 15 de septiembre de 1965 aparece el primer número de Punto Final, la que a partir de agosto de 1966 comienza a tener una publicación quincenal. De ese período son la recepción clandestina en Chile del “Diario del Ché”, en Bolivia, donde había caído en combate, y el posterior traslado del mismo a Cuba, donde finalmente es publicado. A finales de los años sesenta se integró al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), del cual llegó a ser miembro de su Comité Central.

A pocos días de producirse el golpe de Estado es tomado prisionero en una calle de Santiago permaneciendo detenido en una comisaría de Carabineros y en el Ministerio de Defensa; posteriormente es trasladado al Estadio Chile y, después, a los campos de concentración de Chacabuco, Puchuncaví y Tres Álamos, para ser finalmente expulsado del país en 1974. Manuel Cabieses salió de Chile con destino a Cuba, en donde dio muchos testimonios de su detención y de las torturas y apremios contra compatriotas, entre ellos, ante una comisión de Naciones Unidas.
En 1979, junto a su compañera Flora Martínez y en el marco de la “Operación Retorno” organizada por el MIR, ingresó clandestinamente a Chile para sumarse a la lucha de resistencia antidictatorial. Una de sus responsabilidades fue ser jefe de la estructura Agitación y Propaganda (AGP); estar a cargo de las ediciones de El Rebelde, de las transmisiones de Radio Liberación y del funcionamiento de la Agencia Informativa de la Resistencia y desarrollo de propaganda contra la dictadura civil-militar.

Ya en el contexto de transición democrática -que él siempre cuestionó por considerarla «pactada»- relanzó la revista Punto Final, caracterizándose su estilo por su independencia absoluta, manteniéndose alejado de los grandes grupos económicos de medios y priorizando temas sociales, sindicales y de pueblos originarios, en particular, la lucha del pueblo mapuche.
A pesar de ser una figura muchas veces «incómoda», su rigor y consecuencia le han valido un respeto transversal en el gremio, siendo postulado en varias ocasiones al Premio Nacional de Periodismo, apoyado por gremios y figuras sociales, el que nuca le fue otorgado.
En el gremio de los periodistas en el año 2001 se desempeñó como Secretario General del Colegio en nuestro país, cargo con el cual solicitó la expulsión de esta organización del propietario de «El Mercurio», Agustín Edwards, por traición a la patria. También fue dirigente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), y en el año 2018, el Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile le reconoció con el Premio a la Trayectoria en Periodismo y Derechos Humanos.
Cuba también marcó su vida: la Revolución Cubana fue, en sus propias palabras, «el acontecimiento más importante del siglo XX en América Latina». El Consejo de Estado cubano le otorgó la Medalla de la Amistad y la Unión de Periodistas de Cuba, la medalla Félix Elmuza.

Escribió el libro «Venezuela OK» y, a sus 85 años, publicó su «Autobiografía de un rebelde» (2015), donde narra su vida entrelazada con la historia política de Chile. Colaboró con medios internacionales y mantuvo un blog hasta sus últimos años.
Fue uno de los pocos periodistas que mantuvo una línea editorial inalterable por más de 50 años, haciendo escuela en muchos y muchas profesionales que pasaron cuyas plumas aprendieron de un periodismo de investigación con compromiso social.
Manuel Cabieses Donoso fue para varias generaciones de compatriotas el vivo ejemplo de una época plena de luchas y de compromisos, de voluntad y disposición al trabajo y que entendió que un periodismo que no cuestiona y se rebela es solo letra impresa que no trasciende.
Desde el Parque por la Paz Villa Grimaldi enviamos un fraternal abrazo a toda su familia y a los compañeros y compañeras que hoy sienten su partida, pero nos abraza la certeza de que el trabajo y la huella trazada por Manuel Cabieses Donoso no fue en vano y tampoco será olvidada.