En el marco del Día Internacional del Derecho a la Verdad, la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi acogió una jornada cargada de simbolismo y emotividad para presentar el libro «La savia bajo la lluvia», obra que reúne relatos de usuarios y usuarias de los programas PRAIS -Programa de Reparación y Atención Integral en Salud- Oriente, Norte y Sur y que se alza como una respuesta contundente al negacionismo a través del arte y la palabra compartida.
La jornada estuvo acompañada por una exposición retrospectiva del Taller de Fotografía del PRAIS Metropolitano Oriente -algunas de ellas están en el libro- y que prepararon el entorno para un encuentro que buscó transformar el dolor en patrimonio vivo.
En la actividad estuvieron presentes los integrantes de los talleres que participaron con sus textos, los encargados de cada uno de ellos y los miembros del directorio de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi Miguel Montecinos y su secretaria general Marcela Espinoza, quien dirigió unas palabras de bienvenida a los presentes.
En ellas, destacó que “este acto se vincula directamente con el Día Internacional del Derecho a la Verdad, honrando la figura de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien fuera asesinado el 24 de marzo de 1980 por denunciar las violaciones de los derechos humanos en El Salvador”.


Por ello, señaló Marcela Espinoza, es que “la presentación de este libro se define como un acto político y ético para enfrentar los discursos que intentan ignorar o minimizar las violaciones a los derechos humanos en nuestro país, siendo los protagonistas del mismo los usuarios del PRAIS, quienes así transitan del silencio de la victimización a la palabra activa”, agregando que “en su proceso de escritura, como el taller ‘La Barca Luna’, no fue solo un curso de literatura, sino un espacio de encuentro en donde el ‘espejarse’ en el otro les permitió a ellos y ellas procesar el dolor a través de la risa, el llanto y la escucha”.
Por último, Marcela Espinoza destacó que “el título del libro sugiere que, a pesar de la lluvia, la esencia de la memoria -la savia- sigue alimentando el árbol de la conciencia social y que, por su naturaleza, es un texto no se quedará estático: la meta es que habite espacios públicos como escuelas, plazas, universidades para generar debate para que la esperanza y los sueños que se intentaron cercenar durante la dictadura siguen plenamente vigentes en la voz de los sobrevivientes”.


Un libro donde la voz de los «ríos que vuelven al mar»

La presentación central destacó el proceso creativo coordinado por los Talleres “La Barca Luna”. Según explicaron los conductores de los talleres literarios, María Isabel Sanhueza y Ángel Negrón, el libro nació de un ejercicio de «escucha atenta» donde las víctimas de violaciones a los derechos humanos lograron romper el silencio.
«La obra se define como un acto de justicia poética; un testimonio de que los sueños que intentaron cercenar siguen vigentes», se enfatizó durante la lectura de la presentación del libro, el que contó con momentos de profunda reflexión literaria, destacando la lectura de textos grupales como “Piuke”, del Taller de Las Flores, y el “Manifiesto Soporopo”.


El Reencuentro con la Memoria

Enrique Correa, víctima de tortura y beneficiario del programa PRAIS, relata que se integró a un taller de escritura que nació en el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe militar y ha perdurado por casi tres años. Por ello, subraya la importancia de trabajar con personas que comparten una historia común de resistencia a la dictadura porque este espacio les ha permitido “conformar un grupo sólido basado en el conocimiento mutuo, sanar dolores a través de la palabra y romper silencios al revelar historias y sentimientos que nunca antes habían sido contados”.
Enrique describe el contexto actual como un tiempo ‘oscuro y amenazante’, lo que dota de mayor relevancia a los ritos de memoria viva. Para él, “el compañerismo y el encuentro son herramientas fundamentales para enfrentar la hostilidad del presente, destacando, a modo de ejemplo, el coraje necesario que tuvieron los integrantes de los talleres para sumergirse en dolores tan profundos y tener la audacia de plasmarlos en papel”.


Un cierre con lecturas y música.

Uno de los hitos más significativos fue el panel sobre los «espirales de la memoria», donde se entregaron ejemplares a colaboradores históricos y figuras clave en la defensa de los derechos humanos y la cultura, tales como José Bengoa, Alberto Kurapel, Susana Cáceres, Haydee Oberreuter y Bernardo Colipán, quien, en una intervención destacada, reflexionó sobre los ciclos de la memoria y compartió fragmentos de la obra con los presentes.


La música también estuvo presente en la actividad siendo uno de los hilos conductores del acto que comenzó con la presentación de la Comparsa Juan y Rosa, después con Pancho Villa y culminando con la Cantoría Popular de Mujeres, quienes cerraron su intervención con la emotiva pieza “La Compañera” de Patricio Manns.


Antes de finalizar el acto con un vino de honor, miembros de los talleres participaron en una lectura colectiva titulada “Si la mar hablara…” y en una dinámica interactiva con «soporopos», reafirmando el propósito del libro de que estas voces no se queden en el papel, sino que circulen en plazas, escuelas y universidades para nutrir la memoria colectiva del país.