En un esfuerzo por integrar nuevas narrativas y lenguajes artísticos en la formación de las infancias, el área de educación de Villa Grimaldi llevó a cabo un exitoso taller de animación stop motion. La instancia surgió de una colaboración estratégica entre el sitio de memoria y Carolina Cruz, reconocida directora y animadora chilena radicada en Berlín, cuyo cortometraje «Recordari» (2024) ha sido premiado internacionalmente. La actividad utilizó el cine como herramienta para reflexionar sobre la memoria y los derechos humanos a través del cuento «Un Árbol».
Un puente entre la técnica y la memoria
Francisca Insunza, integrante del equipo del área de educación de Villa Grimaldi, explicó que la propuesta nació tras el acercamiento de la cineasta al sitio. «Le propuse realizar este taller utilizando como base el cuento ‘Un Árbol’, un recurso que empleamos habitualmente para trabajar con niñeces». Es por ello, agrega la educadora, que “el uso de este material no fue fortuito ya que la técnica del cuenta-cuentos nos permite abordar dimensiones complejas como las memorias sobre la dictadura, la vulneración de derechos fundamentales y la importancia de incluir a los niños y niñas en diálogos y reflexiones históricas desde una labor educativa situada.

La experiencia creativa de ‘dar vida a los dibujos’
Durante la jornada de tres horas, los pequeños participantes aprendieron los fundamentos de la animación conducidos por Carolina Cruz, quien destacó la energía que hubo en el taller en los que “se hizo un corto de animación donde los niños aprendieron a dar vida a sus propios dibujos, creando una historia colectiva y pasándola muy bien».
La directora vinculó esta experiencia con la rica tradición pedagógica del cine en Chile, citando el legado de la Fundación Alicia Vega, quien es considerada como una de las principales historiadoras del cine chileno y promotora de la apreciación cinematográfica en Chile como un método de transformación social, destacada por su trabajo con niños y niñas de poblaciones vulnerables. «En el tiempo de la dictadura, Alicia Vega hizo muchos talleres en poblaciones en donde les enseñó a apreciar el cine y sus técnicas” agregando que “esto ayudó a mantener vigente este arte y que la animación haya tomado mucha fuerza en Chile en los últimos años con nuevos estudios y realizadores», comentó la directora.
Por último, señalar que este taller -que concluyó con la realización de un pequeño cortometraje creado íntegramente por los participantes- reafirma el compromiso de Villa Grimaldi por generar espacios donde el arte y la memoria se encuentran, permitiendo que las nuevas generaciones procesen la historia a través de la creatividad y el juego.